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Parada de motovelero mexicano por la paz en Cuba

La Habana, (PL) Cuba se sumó a las paradas realizadas por el motovelero mexicano por la paz Zamná durante un viaje de cinco meses que incluyó toques de puerto en Estados Unidos, España, Italia, Grecia y Puerto Rico.

El buque, de 33 metros de largo, 13 de ancho y 400 toneladas de peso, inició su travesía oficial el 26 de agosto último en Cozumel, México, el mismo punto final de un recorrido de aproximadamente 30 mil kilómetros.

Con 16 tripulantes a bordo, de ellos 11 mexicanos, cuatro españoles y un canadiense, la embarcación permaneció en aguas de la Marina Hemingway de La Habana casi una semana después de arribar allí el último día de 2009.

Durante un encuentro con la presidenta del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, Kenia Serrano, el capitán de la nave, Vital Alzar, subrayó que este país es muy querido en el mundo.

Sus habitantes son cultos, inteligentes y pródigos en valores humanos, y por esas razones, agregó, la patria de José Martí (Héroe Nacional) no podía dejar de ser visitada.Hombre de 76 años de edad, y 45 de ellos en los trajines del mar, Alzar estuvo en esta isla caribeña por vez primera en 1992 a propósito del quinto centenario del encuentro entre las culturas europea y americana.En aquella ocasión viajó en el barco La Marigalante, réplica de la nao Santa María utilizada por el almirante Cristóbal Colón en 1492 durante el descubrimiento para el Viejo Continente de esta parte del orbe llamada posteriormente América.

Un día antes de la partida de aguas cubanas del Zamná, más de medio centenar de niños recorrieron los mares del mundo con las anécdotas y testimonios de sus tripulantes, varios de ellos menores de 30 años y de profesiones disímiles.

Pertenecientes a una escuela primaria del oeste de esta capital, los pequeños visitaron el buque, que lleva como peculiar presentación una bandera blanca en la proa con la palabra paz en 24 idiomas.

Dentro de la embarcación, lanzada al mar el último agosto tras 13 meses de construcción, los marineros guiaron a los chicos por cada una de sus partes fundamentales, entre ellas las cabañas dedicadas a tres culturas indígenas.

En el local que recuerda a los mayas, habitantes de la parte central de América, se encuentra el puesto de mando, en la inca, del sur, está el comedor, y en la nórdica, del norte, existe una carpintería.

Al pedido de uno de los tripulantes de definir la palabra paz, los infantes cubanos respondieron, entre risas y algarabía, con disímiles vocablos: amor, armonía, libertad, independencia, felicidad, tranquilidad...

Uno de los chicos, ante otra interrogante, comentó que el delfín resulta más bueno, inteligente y menos fiero que el tiburón, y además, sostuvo, se alimenta de su mamá, en clara alusión a la condición de mamífero.

Los niños son lo más bonito de este viaje, una persona de muchas canas nunca se cansa de mirarle a los ojos a ustedes, señaló a los menores Alzar, quien también navegó en canoa desde Guayaquil, Ecuador hasta Australia, la mayor distancia náutica del mundo.

Momentos antes una muchachita regaló a los marineros los musicales versos de Barquito de papel/ mi amigo fiel/ llévame a navegar/ por el ancho mar/ yo quiero conocer/ a niños de aquí y de allá/ y a todos llevar/ la flor de amistad.

Interrogado por Prensa Latina, Alzar, a juicio propio ciudadano del mundo, aunque nació en Santander, España, expresó que su mayor interés es la salvación del ser humano, y por eso siempre enarbola una bandera blanca en nombre de todos sus semejantes.

Me gusta, añadió, que no existan fronteras en el mundo, deseamos la paz, y pretendemos difundir un mensaje de respeto a todas las etnias, y en defensa de la biodiversidad y el desarrollo sostenible.

Para el joven Javier Cantera, quien lamentó no haber participado en toda la travesía y dejó temporalmente sus obligaciones laborales, constituye una gran suerte efectuar este tipo de viaje que es, definió, un canto amoroso y pacifista.

Este recorrido del Zamná pertenece a un proyecto, de más de una década de existencia, denominado El Niño, La Mar y La Paz, explicó Alzar al referirse a los tres vocablos como valores simbólicos de la vida.

Serrano, a nombre de sus compatriotas, agradeció la estancia en Cuba de los visitantes, una muestra, significó, de que estamos entre las preferencias de ustedes.

A esta nación antillana también llegaron en 2009 varios barcos, entre ellos los veleros Juan Sebastián de Elcano y Capitán Miranda, buques escuelas de las respectivas Armadas de España y Uruguay, y el crucero japonés Peace Boat.